Hacia un Ejército Espacial Mexicano: Perspectiva Académica sobre Soberanía, Seguridad y Desarrollo Tecnológico
El desarrollo de un ejército espacial mexicano representa una apuesta estratégica para la soberanía tecnológica, la seguridad nacional y la presencia de México en la nueva economía del espacio. En un contexto donde satélites, comunicaciones y observación terrestre son infraestructuras críticas, depender exclusivamente de potencias extranjeras implica riesgos políticos, económicos y de defensa. Un programa espacial de carácter defensivo permitiría proteger activos orbitales, garantizar comunicaciones seguras y participar en misiones científicas y humanitarias, como monitoreo de desastres naturales, cambio climático y gestión de recursos.

En el presente siglo, el espacio ultraterrestre ha pasado de ser un escenario netamente científico para convertirse en un dominio estratégico esencial para la seguridad nacional y el desarrollo tecnológico de las naciones. Países con capacidades espaciales robustas no solo aseguran ventajas económicas y científicas, sino que también consolidan su autonomía y soberanía frente a amenazas geopolíticas emergentes (NATO 2025). En este contexto, la propuesta de establecer un Ejército Espacial Mexicano debe analizarse desde una óptica académica integral, que considere su importancia estratégica, ámbitos de acción, necesidades operativas y el impacto positivo para México.
El espacio como dominio estratégico
El espacio exterior se ha convertido en un componente crítico de las funciones del Estado moderno. La literatura académica propone que el uso de sistemas espaciales —como comunicaciones, navegación, observación terrestre y vigilancia— se ha integrado plenamente en las infraestructuras críticas de seguridad nacional de los países avanzados (National Academies 2016). Además, investigaciones contemporáneas subrayan que la dependencia social y económica de los servicios espaciales continuará creciendo y que esta dependencia crea vulnerabilidades estratégicas si no se establecen capacidades autónomas (Martínez Cortés 2023). Asimismo, un ensayo académico reciente señala que misiones espaciales impactan directamente la dinámica geopolítica de las naciones, produciendo beneficios —o riesgos— que deben gestionarse desde políticas públicas coherentes y estratégicas (Russo & Coco 2023). Acciones que deben considerarse prioritarias para este siglo.
Justificación estratégica para una fuerza espacial mexicana
Los Estados que han reconocido el espacio como dominio operacional han reformulado sus estructuras de defensa para incluir capacidades específicas que protegen activos espaciales y contribuyen a la seguridad nacional. Por ejemplo, la Alianza Atlántica definió formalmente el espacio como dominio operativo en su política de defensa, destacando su importancia para comunicaciones, inteligencia y apoyo a operaciones conjuntas (NATO 2025). Este precedente cobra fuerza dentro del concierto de las naciones y asegura una posición estratégica para los países que invierten en desarrollo espacial.
Este tipo de doctrinas hace evidente que la protección de satélites y sistemas espaciales tiene implicaciones directas en la seguridad nacional y la soberanía, ya que los satélites proporcionan datos críticos para decisiones estratégicas, desde crisis humanitarias hasta operaciones militares y resolución de conflictos (National Academies 2016). Situaciones que requieren plena observancia y un abordaje adecuado. Por ello, ante la ausencia de una institución en este rubro, el ejército espacial mexicano resulta de vital creación.

Ámbitos de acción de un Ejército Espacial Mexicano
Un Ejército Espacial Mexicano —como componente institucional especializado— podría desarrollar capacidades en varias áreas clave. La propuesta por parte del Instituto Nacional de Ciencias Antropocósmicas se enfoca en algunos elementos importantes:
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Conciencia situacional espacial y vigilancia orbital, mediante sistemas de seguimiento de objetos en órbita y detección de amenazas potenciales a activos espaciales.
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Protección de infraestructuras críticas espaciales, incluyendo defensa cibernética y resiliencia ante interferencias que pongan en riesgo comunicaciones, navegación o sensores remotos (Ballard et al. 2025).
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Apoyo a operaciones de defensa nacional y protección civil, a través de datos geoespaciales que permiten anticipar catástrofes naturales y gestionar respuestas de emergencia (Martínez Cortés 2023).
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Cooperación internacional y cumplimiento del derecho espacial, favoreciendo el intercambio responsable de datos y participación en marcos multilaterales de uso pacífico del espacio (Space Policy, 2021).
Requerimientos para su creación
El diseño e implementación de un Ejército Espacial Mexicano exige un enfoque sistémico que contemple:
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Marco jurídico y doctrinal nacional, que contemple la inclusión del dominio espacial en la doctrina de defensa mexicana y promueva la cooperación con instituciones civiles y académicas.
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Formación de capital humano avanzado, integrando conocimiento en ingeniería aeroespacial, ciberdefensa y seguridad internacional.
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Infraestructura tecnológica espacial, que incluya desarrollo de satélites propios, estaciones de seguimiento y capacidades para la gestión de datos sensibles.
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Políticas de I+D e innovación tecnológica, que fomenten alianzas público-privadas para el avance tecnológico sostenible en el sector aeroespacial.

Impacto positivo para México
Académicos coinciden en que las capacidades espaciales fortalecen tanto la seguridad nacional como el desarrollo científico y económico. Por ejemplo, el uso de sistemas espaciales para la gestión de infraestructuras críticas tiene beneficios tangibles en sectores civiles y militares, desde la agroindustria hasta la gestión del medio ambiente (Impact of Space Systems Capabilities 2024). Así, un Ejército Espacial Mexicano ampliaría las capacidades del país en:
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Soberanía y autonomía tecnológica, reduciendo la dependencia de tecnologías extranjeras.
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Participación en redes internacionales de seguridad, aumentando la visibilidad de México en foros globales de seguridad espacial.
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Impulso a la investigación y desarrollo nacional, generando empleos especializados y fomentando el avance científico.
Frente a lo anterior, no se trata solo de desplegar tecnología militar, sino de diseñar un modelo de defensa cósmica con identidad mexicana, que respete el derecho internacional y coloque la dignidad humana en el centro. Esta propuesta incluye la creación de una institución que estudie la relación del ser humano con el espacio, la formación de cuadros científicos y técnicos especializados, y la colaboración con universidades, comunidades indígenas y organismos internacionales.
El programa de ejército espacial que se plantea se estructura en tres ejes: investigación científica avanzada, desarrollo tecnológico soberano y diplomacia espacial responsable. En investigación, se deben impulsar estudios sobre navegación orbital, ciberseguridad satelital y medicina espacial con perspectiva social. En tecnología, se requieren laboratorios para el diseño de nanosatélites, sistemas de propulsión ecológicos y plataformas de observación terrestre de alta resolución. En diplomacia, se aboga por que México sea un actor activo en la regulación pacífica del espacio ultraterrestre, defendiendo el uso civil y científico, pero preparado para proteger sus intereses estratégicos.
Conclusión
La academia y las políticas internacionales modernas sostienen que el espacio es un dominio estratégico, con consecuencias directas para la seguridad nacional, la soberanía y el desarrollo tecnológico. La creación de un Ejército Espacial Mexicano se presenta no únicamente como una respuesta a los retos del entorno global, sino como una oportunidad para consolidar la presencia de México en un campo que será definitorio en las próximas décadas. Este enfoque demanda marcos doctrinales, inversiones sostenidas en educación y tecnología, así como la articulación de políticas de largo plazo que consoliden las capacidades nacionales en el dominio espacial.
La importancia de este ejército espacial no radica en una apuesta por armamento, sino en la capacidad de México para decidir su propio destino en la era cósmica. Un programa bien diseñado generará empleos de alta especialización, impulsará cadenas de valor en la industria aeroespacial y motivará a nuevas generaciones de jóvenes a estudiar ciencia, ingeniería y humanidades vinculadas al espacio. El Instituto Nacional de Ciencias Antropocósmicas considera que este es el momento histórico para sentar las bases de una política espacial con visión de largo plazo, que articule defensa, ciencia y cultura en beneficio de toda la nación.

